Castañeda: primer año lleno de improvisación y vueltas al pasado

Eduardo Zegarra

Escribe: Eduardo Zegarra

El primer año de gestión del Alcalde Castañeda se ha caracterizado por una total improvisación y ausencia de visión urbana. El alcalde no sólo llegó sin plan para gobernar Lima sino que pretende ignorar el esfuerzo de profesionales, técnicos y ciudadanos que han construido detrás del Plan Regional de Desarrollo Concertado al 2025 (PRDC) y un Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano Lima-Callao al 2035.

El alcalde Castañeda pretende seguir sin un proceso de planificación para Lima, decidiendo sobre los temas de la ciudad de acuerdo a sus intereses políticos y sus necesidades de marketing personalista. En la práctica, el alcalde Castañeda improvisa obras con recursos de todos los limeños, sin una estrategia conocida ni prioridades de ningún tipo para enfrentar los enormes problemas de caos urbano, el colapso del transporte y cada vez más agudos problemas ambientales, sociales e institucionales de una megaciudad hoy a la deriva.

La muestra más clara de la profunda improvisación de Castañeda es lo hecho en transporte, un grave retroceso al pasado. En la campaña había ofrecido un Monorriel, del cual ahora no habla. En sus primeros meses, Castañeda se dedicó a dinamitar la reforma iniciada en la gestión anterior.
Bajo el eslogan “la reforma del transporte no existe”, hirió de muerte una reforma apoyada por la ciudadanía con decisiones como: (i) anulación arbitraria de la licitación del sistema de recaudo, que le costará a Lima perder juicios y no tener este esquema; (ii) anulación de 11 paquetes de licitación de los corredores de integración, pieza fundamental de la reforma hoy desechada; (iii) debilitamiento técnico y financiero de los 2 corredores complementarios Tacna-Garcilaso-Arequipa y Javier Prado-La Marina, desmontando el sistema de fiscalización y favoreciendo a las rutas de Orión del Callao; (iv) paralización total de los otros 3 corredores complementarios claves para resolver el problema de 5 millones de viajes. Hoy es lamentable tener que decirle a Lima que con estas decisiones el alcalde Castañeda ha liquidado la reforma del transporte, sin plantear propuesta alternativa. Lima seguirá en el caos en transporte en el que ya nos había dejado Castañeda en sus 8 años de gestión anterior.

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La falta de plan de Castañeda no es un tema menor y afecta gravemente el futuro de la convivencia urbana. La única obra nueva del alcalde Castañeda, el By Pass de 28 Julio, es una oda a la improvisación y las decisiones autoritarias en base al cemento sin planificación. Esta obra vial, construida sin mayor base técnica y con un expediente técnico copiado, deficiente y diferente para cada sector, no sólo no  resolverá ningún problema crucial del tránsito en la ciudad, sino que ha dejado sin financiamiento al proyecto de parque Río Verde, una obra que le iba a dar a Lima un enorme espacio público y de recuperación del único río que tenemos. De paso dejó sin vivienda digna a casi 100 familias Conibo-Shipibo en la isla Cantagallo. El By pass de 28 de Julio enfrenta sólo una intersección de las casi 90 que tiene el corredor donde se ubica, y no tendrá mayor impacto en beneficio de los limeños. Es un despilfarro de millones de soles de cemento sin visión de ciudad ni articulación a un plan urbano y vial.

Pero también es necesario decirle a Lima que el señor Castañeda no cumple con promesas elementales que hizo cuando juramentó el cargo. Dijo que inauguraría el Puente Bella Unión en tres meses, pero lo único que ha pasado es que ha dejado de lado el proyecto existente consensuado con los vecinos y hoy, a más de un año, (con el peligro de colapso según un informe técnico de su propia administración) no se sabe cuándo se iniciarán las obras de un nuevo proyecto. Tampoco ha inaugurado el Parque del Migrante, un espacio público clave para Lima y La Victoria, sin ofrecer mayor explicación a la ciudadanía. Tampoco ha querido avanzar un ápice en la construcción del mercado Tierra Prometida en Santa Anita, que permitiría trasladar a 28 asociaciones de comerciantes minoristas de las zonas aledañas a la ex Parada, y que hoy ven con desconcierto su futuro, con un alcalde que les niega una salida digna a sus necesidades de seguir trabajando en el comercio minorista.

Un peligro mayor de la gestión Castañeda es su pretensión de desconocer el comentado Plan Urbano para Lima (PLAM al 2035), que es fundamental para el desarrollo urbano de nuestra ciudad en las próximas dos décadas. Cabe decir que el PLAM tiene 246 ideas de proyectos de inversión, define cuatro centralidades para Lima y define la anexión urbana de dos polos industriales. Este plan fue presentado y discutido con amplios sectores de la sociedad civil y contó con supervisión de Hábitat ONU.

De acuerdo a la ordenanza 1862, se estableció un procedimiento de aprobación que requiere de consulta ciudadana y en los distritos, lo que debió realizarse en los primeros meses de la gestión actual. No obstante, el alcalde Castañeda pretende desconocer el PLAM y su teniente alcaldesa sigue haciendo esfuerzos para dejarlo de lado sin mayor sustento técnico o legal. Frente a esto, diversos ciudadanos vamos a interponer una acción de incumplimiento ante el Tribunal Constitucional. Lima merece tener un plan y salir de la profunda improvisación y discrecionalidad con que el señor Castañeda quiere seguir gobernando. Sólo una ciudad con planificación y visión de futuro podrá atraer la necesaria inversión privada para potenciar sus fortalezas y enfrentar los enormes retos de desarrollo de los próximos años rumbo a los juegos panamericanos 2019 y el bicentenario del 2021.

(Publicado originalmente en el blog “Sin Fronteras” de Eduardo Zegarra el 19 de enero de 2016)

http://eduardo-sinfronteras.blogspot.pe/

Lima en su 481 Aniversario

Germán Roca Mattos

Escribe: Germán Roca Mattos

La celebración del 481 aniversario de Lima coincide con la elección del quinto presidente desde el restablecimiento de la democracia y con el décimo año de gobierno del alcalde Castañeda y Solidaridad Nacional, quienes hace cinco años atrás promovieron la revocatoria de la primera alcaldesa de Lima elegida democráticamente, la misma que dirigió el segundo gobierno de izquierda en la ciudad capital, luego de Alfonso Barrantes, quien asumió el mismo cargo 28 años antes que ella.

Por todo ello, cabe resaltar que hasta la fecha no existe un balance adecuado del gobierno de la Confluencia Fuerza Social y la izquierda, lo cual urge ante la dispersión de los liderazgos que surgieron del mencionado gobierno, quienes se encuentran postulando en listas congresales de distinto tinte político: la lideresa del gobierno se encuentra candidateando a vicepresidenta por el Partido Nacionalista Peruano, ex regidores como Marisa Glave, Indira Huillca y Sigifredo Velásquez intentan acceder al Parlamento con el Frente Amplio, y Marco Zevallos habría decidido apoyar al candidato de Todos por el Perú.

En ese sentido, vemos que la agenda metropolitana y el modelo de gestión de nuestra ciudad capital se encontrarán en el centro del debate público. Tanto la ex alcaldesa de Lima Metropolitana – que ya empezó a mostrar los logros del gobierno de la Confluencia a fin de remontar en las encuestas – como los candidatos de Fuerza Social (Nataly Montaldo y Sigifredo Velasquez) en la lista parlamentaria del Frente Amplio optarán por levantar la agenda de Lima Metropolitana en el Congreso.

Decisión acertada de Fuerza Social que debe servir para retomar el trabajo con dirigentes vecinales que se acercaron a la gestión y lograr articular una plataforma política que recoja los reclamos vecinales ante la intransigencia del actual alcalde y su modelo de gestión autoritario y corrupto, además de poner en agenda demandas ciudadanas abandonadas por Castañeda como la reforma del transporte y del comercio de alimentos.