El nuevo gabinete: Retroceso, impunidad y contrarreforma educativa

  1. ​Hace solo cuatro días, el ex premier Fernando Zavala presentó la cuestión de confianza con la finalidad de defender a la ministra de educación Marilú Martens de una probable censura y frenar la prepotencia y el obstruccionismo fujimorista, con la posibilidad de usar el recurso constitucional de disolución del Congreso en caso se niegue la confianza a dos gabinetes. El argumento central dado fue la defensa de la reforma educativa frente a los intentos de sabotaje y desmontaje por parte del fujimorismo y otros sectores conservadores. La cuestión de confianza fue rechazada y el gobierno debía presentar un nuevo gabinete ministerial.
  2. Sin embargo, la decisión de designar como ministro de educación a Idel Vexler -viceministro del gobierno aprista, afín a las universidades con fines de lucro, enemigo de la Ley Universitaria, aliado de los grupos ultra conservadores y crítico abierto de los ex ministros Saavedra y Martens-, representa una abierta contradicción con los objetivos que llevaron a la presentación de la cuestión de confianza. Por otro lado, la salida de Marisol Pérez Tello y su reemplazo por Enrique Mendoza, juez supremo de cercanía con el aprismo, allana el camino al indulto y se alinea con los intereses de Alan García y Keiko Fujimori en el marco de las investigaciones por el caso Lava Jato. Estos cambios muestran que se ha abierto un proceso de contrarreforma educativa, garantía de impunidad para Alan García y camino al indulto para Alberto Fujimori, quedando evidenciado que el APRA está actuando como correa de transmisión de los intereses del fujimorismo que ahora, como antes, constituye la expresión más clara de la corrupción, la prepotencia y el envilecimiento político en nuestro país.  
  3. El fujimorismo ha impulsado una estrategia orientada a la vacancia presidencial que busca en lo inmediato demoler los aspectos democráticos de la reforma educativa y la recaptura del Ministerio de Educación por intereses privados, profundizando la tendencia de la privatización del Estado y el favorecimiento de los intereses empresariales. En esta tendencia pierde el interés común a costa de los privados, perdemos derechos en salud, educación, servicios públicos, pierden los pobres del Perú. Por otro lado, existe una estrategia en curso para ocultar la participación de Keiko Fujimori y Alan García en los negociados de Odebrecht, amenazando al propio Presidente, buscando chivos expiatorios y logrando que la atención se centre en los casos Humala y Toledo. Todo indica que los cambios realizados apuntan a viabilizar esta estrategia y el aparato de impunidad se perfecciona con la injerencia del aprismo en el ministerio de justicia.
  4. Con el nuevo gabinete, PPK ha apostado por una gobernabilidad basada en la impunidad, el sacrificio de las reformas y la traición al voto popular que lo colocó como Presidente. Lejos de zanjar con el chantaje y el totalitarismo fujimorista, el gobierno vuelve a ceder, llegando al extremo de renunciar a la implementación de reformas fundamentales para el país y accediendo en la práctica a un cogobierno que, sin embargo, no garantiza que la búsqueda de la vacancia presidencial haya quedado detenida.
  5. En esta crisis la izquierda no ha estado a la altura de las circunstancias. Su división e incapacidad de articular una acción parlamentaria conjunta, su evidente debilidad y ausencia en las movilizaciones y organizaciones populares la han hecho ineficaz, y esto es grave no sólo para la izquierda sino para el pueblo en su conjunto, ya que estamos ante el retroceso de derechos de quienes más los necesitan.  Esta actuación no puede repetirse pues allana el camino a posiciones extremistas y que representan, en su maximalismo, un peligro para la democracia y los intereses de los más pobres.
  6. Fuerza Social llama a cerrar filas en la defensa y profundización de las reformas, los derechos ciudadanos y contra la impunidad, y en la apuesta por cambios más profundos que incluya un cambio de modelo económico que sea capaz de reducir las brechas sociales y económicas que afectan a las mayorías nacionales.  Debemos estar atentos y denunciar la actuación ambivalente y contradictoria de PPK.  Es hora que la izquierda se oriente hacia la conquista de un gobierno que nos represente nacional y localmente, sin perder de vista que el eje principal de confrontación sigue siendo la amenaza del autoritarismo fujimorista, que como ha quedado demostrado no ha cambiado en lo absoluto.

    Comité Ejecutivo Nacional 
    Partido Descentralista Fuerza Social

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