Situación política del país y nuestros desafíos

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(10/01/2014)

1. El momento político en el Perú y América Latina representa un punto de inflexión en las tendencias estructurales y de largo plazo presentes en la sociedad y el Estado. Este punto de inflexión se vincula con los procesos de democratización y giro hacia el progresismo y a la izquierda en diversos países latinoamericanos (Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia, Ecuador, etc.) y en el Perú se expresan en los resultados electorales de 2010 (Lima) y 2011 (nacional). A nivel internacional existen también expresiones de cambio en aras de la justicia y la igualdad como las muestras de aprecio mundial a Nelson Mandela y a lo que representa para la igualdad de derechos entre las personas; y en 2013 la elección del papa Francisco cuyos gestos y declaraciones se dirigen principalmente a la defensa de los pobres y excluidos y a resaltar los valores de solidaridad y justicia.

2. En el contexto internacional, además, se mantienen los efectos de la crisis financiera en los países industrializados, lo que ha repercutido sobre una caída del empleo en la mayoría de tales países debilitándose su aparato productivo. En los Estados Unidos, epicentro de la crisis, se ha recurrido a paquetes de estímulo fiscal y monetario nunca antes realizados para enfrentar la recesión. El neoliberalismo triunfante en los 90 ha entrado en grave crisis de agotamiento a fines de los 2000, surgiendo alternativas en los países periféricos, lo mismo que algunos países centrales, que se expresan principalmente en el orden político, ambiental y social (p.e. políticas universales de salud y educación, defensa del ambiente, etc.). Por otra parte, cabe resaltar que en América Latina la derecha ha vuelto a recurrir al “golpe de Estado” para defender sus intereses (Guatemala, Paraguay) o al fraude (México, Bogotá), lo cual debe mantener en alerta a las organizaciones democráticas de nuestros países.

3. Con respecto al Perú, el triunfo electoral en octubre de 2010 de Susana Villarán y FS en Lima Metropolitana significó el acceso de una fuerza de centro izquierda, después que transcurrieran 27 años desde la victoria de Alfonso Barrantes, al gobierno de la capital donde vive un tercio de la población del país, con un programa de reformas y promoción de la ciudadanía buscando hacer de Lima una ciudad para todos, es decir, un programa que da prioridad a lo público, a la equidad y al orden ciudadano en la política pública municipal (reforma del transporte, “barrio mío”, “costa verde”, “cultura viva”, comercio mayorista, obras en todas las Limas, etc.).

4. La victoria de Ollanta Humala en el año 2011 modificó radicalmente el escenario nacional. Se trató del ascenso al gobierno de una fuerza política que en la segunda vuelta logró convocar una amplia coalición que fue desde partidos de izquierda y centro izquierda, fuerzas progresistas, organizaciones sociales y laborales, pequeños y medianos empresarios, intelectuales y artistas, partidos de centro y centro derecha hasta sectores de la derecha liberal. Así, esta coalición logró atraer los votos, en primer lugar y principalmente de los más pobres y excluidos del país, pero también de importantes sectores de las clases medias. Este mismo proceso, de convocatoria amplia y plural, se expresó en el triunfo contra la revocatoria de la Alcaldesa de Lima en marzo del 2013.

5. La convergencia nacional de 2011 se produjo en torno a banderas fundamentales como crecimiento con inclusión social, defensa de la democracia y el Estado de derecho, lucha contra la corrupción, derechos humanos, derechos ambientales, etc., y específicamente para cerrarle el paso a la heredera política del fujimorismo mafioso y criminal. De este modo es que fue posible asestarle a la derecha una contundente derrota política y electoral; a una derecha que movilizó y agrupó en torno al fujimorismo a los grandes poderes económicos, a la gran prensa, a los sectores retrógrados de la iglesia y que contó con el soporte de los perdedores de la primera vuelta (PPK y Castañeda), y el apoyo impúdico de García y su gobierno.

6. En suma, entre octubre de 2010 y junio de 2011 la derecha encajó en el terreno político electoral las dos más grandes derrotas de su historia. Tener a dos líderes y sus agrupaciones políticas provenientes del campo popular ejerciendo los gobiernos más importantes del país, expresa un hecho político inédito, un giro en la vida del país y abre un período lleno de oportunidades y expectativas, pero también de riesgos y desafíos. De allí los grandes ataques a ambas figuras de la política y gobierno por parte de la derecha intolerante y sus voceros mediáticos, así como las presiones de los grupos de poder económico para que no se afecten sus intereses. Desde el inicio de la gestión de Susana Villarán se pudo ver un adelanto de los métodos, actitudes y recursos que la derecha está dispuesta a utilizar cuando ve amenazado su poder, desatando una campaña de demolición de su figura y de sus logros, logrando fuera de plazo validar las firmas para una revocatoria que fue derrotada, pero que significó perder la mayoría en el Concejo, Sin embargo, no ha cedido en sus propuestas fundamentales.

7. En el caso de Ollanta Humala, la permanente amenaza que los poderes fácticos esgrimen levantando una supuesta “pérdida de confianza de los inversionistas” ha puesto freno a algunas de sus promesas de cambio, suscitando la decepción popular, pero sin lograr que disminuyan los ataques de los sectores más conservadores contra su gobierno. Sin embrago, en el Perú se tiene uno de los momentos con mayor inversión privada de la historia reciente. Ha sido de 22% del PBI en 2013, a la cual hay que sumar un 5% del PBI en inversión pública, lo que hace un total de 27% del PBI en inversión nacional. Asimismo, en la Municipalidad Metropolitana de Lima nunca antes se atrajo tanta inversión privada como en la gestión de Susana Villarán la cual se ha dirigido hacia infraestructura vial dentro de los planes de la comuna. No hay, por tanto, tal pérdida de confianza de los inversionistas ni en el país ni en Lima.

8. La polarización social y la voz de los excluidos presente en las elecciones generales y en las municipales no han tenido, sin embargo, una expresión política consistente. La volatilidad de las preferencias electorales y la fragmentación de las organizaciones son consecuencia de la grave crisis de los partidos y del actual sistema de representación política, que impide formar mayorías sólidas y estables para disputar el poder. Así pues, la base social que le dio el triunfo a Ollanta, y antes a Susana, no tiene aún organización ni estructura política consistente. El espacio orgánico del progresismo está en construcción y es todavía frágil como el resto de agrupaciones del espectro político e ideológico. En particular el campo popular está dividido, por la fuerte presencia del fujimorismo en parte de las capas sociales más pobres y rurales, basada en el clientelismo más crudo. Contrarrestar esta presencia y recuperar a estos sectores populares para un proyecto de izquierda democrática y moderna es nuestro desafío.

9. La sociedad peruana ha cambiado en estos años de crecimiento económico. Aunque persiste e incluso se hace más intolerable socialmente la desigualdad, la pobreza monetaria ha disminuido; e inclusive se señala un incremento de las clases medias, que para algunos serían ya mayoritarias. Sin embargo, la informalidad es un rasgo dominante, ya que significa aproximadamente tres cuartas partes del empleo, lo que se traduce tanto en la casi desaparición de los sindicatos (sólo 4% de los trabajadores sindicalizados) como en el emprendedurismo en condiciones muy precarias. Los trabajadores de hoy y las nuevas clases medias son muy diferentes de los anteriores, más distantes del Estado y las instituciones, menos propensos a organizarse y participar. Otro cambio importante es que somos una sociedad post conflicto; la marca de la violencia que se vivió entre 1980 y 2000, por un lado la ha naturalizado como recurso, y por otro lado ha fortalecido la demanda de orden y mano dura, y el rechazo a todo lo que huela o se califique arbitrariamente de subversivo. Es la no comprensión de lo ocurrido en el país lo que motiva estas actitudes.

10. La presencia del movimiento social en el país es importante de señalar. Aún débil e intermitente se ha expresado en coyunturas relevantes para el fortalecimiento del orden ciudadano y democrático. El inicio de la defensa de la gestión municipal de Susana Villarán contra los grupos revocadores tuvo su principal referente en las organizaciones sociales y sindicales agrupadas en la Coordinadora Ciudadana por Lima. La defensa y vigilancia de los campesinos de Cajamarca por el ambiente y recursos naturales, en particular el agua, frente a la arrogancia de la gran minería que no consulta a la población. La reacción en las calles y en las redes sociales contra la “repartija” que pretendió imponerse desde el Congreso para colocar personajes ligados a la corrupción y al autoritarismo en entidades de la nación. Estos hechos son ejemplos de la actuación de un movimiento social y ciudadano vigilante.

11. Una lección esencial del proceso electoral que ha vivido el país, primero con las regionales y municipales y luego con las presidenciales y congresales, es que, en un contexto de exclusión y desigualdad, de pobreza dura en amplios segmentos de la sociedad, el éxito político y electoral pasa por la capacidad de conectarse con los pobres y excluidos en base a una propuesta de cambios. Construir una base social con un discurso de cambio es la primera condición. La segunda es desplazarse hacia el centro como señal política que busca ampliar esa base social con la captación de segmentos de las clases medias. Esa es la fórmula que al final se resume en la idea del cambio con responsabilidad, de la izquierda democrática, moderna y viable, de la equidad y justicia social con crecimiento económico.

12. Sin embargo, el neoliberalismo ha avanzado en el país y ha captado con su “promesa” de crecimiento, libertades económicas, emprendimientos individuales, equilibrios macroeconómicos, a importantes sectores de la población. Lo que no ha avanzado en el país es la república, pues los grupos e intereses económicos y políticos no quieren un Estado que incluya y cohesione a todo el país con instituciones sólidas y equitativas, que responda con políticas públicas universales ante las enormes deficiencias y exigencias de derechos de la población. La “promesa” republicana de igualdad, justicia para todos, ciudadanía real y efectiva e instituciones democráticas fuertes y confiables, no se ha cumplido; y su déficit es otro enorme desafío que se encuentra frente a nosotros. En la actualidad, enemigos del republicanismo social son también la corrupción, el narcotráfico y la impunidad.

13. La institucionalidad del Estado y de la sociedad peruana es débil y desarticulada. Esto da pie para prácticas de corrupción y clientelismo en los actores políticos; pero también abre puertas al avance del narcotráfico y a la inseguridad ciudadana. Sin embargo, la corrupción y el clientelismo también se hallan presentes en los actores privados, empresariales y sociales. Vencer estos males es un enorme desafío que debemos enfrentar. Avanzar en la construcción de instituciones sólidas y equitativas es posible en el contexto actual, pero requiere de un gran esfuerzo de agrupamiento programático y organizacional amplio y plural. La política pública podrá operar mejor en una situación de mejores instituciones tanto estatales como sociales. Se trata además de reconquistar la base social que tiene el fujimorismo, que es en buena parte popular, y estuvo anteriormente del lado de la izquierda.

14. El progreso y desarrollo del país retroalimentará también de manera positiva el fortalecimiento de las instituciones democráticas e inclusivas, y el surgimiento de nuevas y mejores que den cohesión a la sociedad. Esto es posible de hacer en lo nacional, en lo regional y local. De allí la enorme importancia de avanzar en la conquista democrática del Estado y de transformarlo en cercano y al servicio del ciudadano. Mostrar que en lo local o municipal se pueden hacer reformas importantes y construir capacidades públicas e instituciones equitativas es uno de los logros políticos más importantes de la gestión progresista y de izquierda de Susana Villarán en el gobierno municipal de Lima. Pero su consolidación y éxito histórico significa también un enorme desafío para el proyecto político que representa.

Comisión Política de Fuerza Social
Lima, 10 de enero de 2014

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